El espectro que decide el futuro digital de América Latina

Karim Lesina Vicepresidente Ejecutivo y Director de Asuntos Externos, Millicom/Tigo

Una mujer vive en Centroamérica, en una comunidad con cobertura 4G. Podría gestionar sus trámites de salud en línea, acceder a microcréditos digitales o capacitarse para mejorar sus ingresos. No lo hace. No domina las herramientas digitales y no sabe qué opciones existen para ella. Su caso no es excepcional: representa a 174 millones de latinoamericanos que viven dentro de la zona de cobertura pero no utiliza la conectividad. Esa brecha, entre la infraestructura desplegada y el beneficio efectivamente recibido, es uno de los desafíos de la región.

La brecha que se omite

El debate público sobre conectividad se centra invariablemente en cobertura. Es el indicador más visible. Pero no es el problema central.

Según GSMA Intelligence, el 32% de los latinoamericanos, 174 millones de personas, vive en zonas con cobertura de banda ancha móvil y, aun así, no accede a internet (GSMA). El informe Mobile Economy Latin America 2026 confirma que esa brecha de uso persiste. Las barreras no son tecnológicas. Son económicas, educativas y culturales. La infraestructura está.

Conectividad e inteligencia artificial: la apuesta del siglo

La conectividad nunca fue tan determinante como en este momento. No son solo palabras: son hechos y tienen consecuencias económicas medibles.

Las tecnologías móviles generaron 600 mil millones de dólares en valor económico en la región durante 2025, equivalente al 8.6% del PIB, con proyección de 700 mil millones para 2030 (GSMA Intelligence). La inteligencia artificial multiplica ese potencial, pero depende de redes que lo soporten. Sin red, no hay IA. Sin IA, no hay competitividad. La ecuación es directa.

Cómo se toman las decisiones de inversión

Cuando un equipo financiero evalúa la asignación de capital en infraestructura de red en América Latina, dos variables determinan la decisión: previsibilidad regulatoria y horizonte de retorno a largo plazo.

El espectro radioeléctrico es el insumo más crítico de esta ecuación. Sin espectro asignado de forma oportuna y predecible, no existe red viable. Sin red, no hay servicio. Sin servicio, no hay retorno.

Pero la industria enfrenta una coyuntura adversa: el costo total del espectro en la región aumentó un 40% entre 2010 y 2022, mientras que los ingresos de la industria cayeron un 50% en el mismo período (GSMA Latin America). Como resultado, la incidencia del espectro sobre ingresos se incrementó significativamente: lo que antes representaba apenas el 2% de los ingresos hoy alcanza el 12 a 13% en varios mercados. Los inversores no evitan los mercados complejos. Evitan los mercados impredecibles.

La experiencia europea y una agenda para la región

Europa ya transitó este debate. Un análisis revela que reformar los criterios de renovación de espectro podría reducir los costos del sector hasta en 30.000 millones de euros de aquí a 2035 (GSMA Newsroom), con un impacto potencial de 75.000 millones de euros adicionales en PIB regional.

Los Estados miembros ya muestran el camino: España redujo temporalmente sus tasas de despliegue en 2022-2023 para facilitar el despliegue 5G (Ministerio de Economía de España); Alemania creó un régimen regional simplificado para verticales industriales (Bundesnetzagentur); Noruega priorizó el despliegue sobre la banda 3.8-4.2 GHz (RSPG, Comisión Europea); y Bulgaria bajó sus tasas de asignación un 50% y las anuales un 35% (European Commission). El principio es el mismo: el espectro es infraestructura estratégica, no una fuente de recaudación fiscal.

América Latina requiere marcos normativos que asignen espectro con anticipación estratégica, establezcan costos predecibles y articulen la colaboración público-privada para cerrar la brecha de uso. La conectividad es infraestructura de primera necesidad.

Cada licitación es una decisión de futuro

La tecnología ya está disponible. El desafío que compartimos es diseñar, entre todos, las políticas públicas y los ecosistemas que permitan convertir esa infraestructura en oportunidades reales para las personas.

Esa mujer que vive en Centroamérica tiene cobertura, pero todavía no participa plenamente de la era digital. Cerrar esa distancia, y hacerlo para las 174 millones de personas en su misma situación, requiere una agenda integral: condiciones de espectro que permitan extender la red, iniciativas que reduzcan las barreras de acceso y programas de alfabetización y habilidades digitales impulsados de manera articulada entre el sector público y privado. Porque conectar no es solo desplegar redes, es asegurar que las personas tengan las herramientas, el conocimiento y las oportunidades para aprovecharlas.

Eng

The Spectrum Deciding Latin America’s Digital Future

Karim Lesina Executive Vice President and Director of External Affairs, Millicom/Tigo

A woman lives in Central America, in a community with 4G coverage. She could manage her health paperwork online, access digital microcredit, or train to improve her income. She doesn’t. She doesn’t have digital skills and doesn’t know what options exist for her. Her case is not exceptional: she represents 174 million Latin Americans who live within coverage zones but don’t use connectivity. That gap—between deployed infrastructure and the benefit actually received—is one of the region’s challenges.

The Gap That Gets Overlooked

Public debate about connectivity invariably focuses on coverage. It’s the most visible indicator. But it isn’t the central problem.

According to GSMA Intelligence, 32% of Latin Americans—174 million people—live in areas with mobile broadband coverage yet still don’t access the internet (GSMA). The Mobile Economy Latin America 2026 report confirms that this usage gap persists. The barriers aren’t technological. They’re economic, educational, and cultural. The infrastructure is already there.

Connectivity and Artificial Intelligence: The Bet of the Century

Connectivity has never been as decisive as it is right now. These aren’t just words: they are facts with measurable economic consequences.

Mobile technologies generated $600 billion in economic value in the region during 2025, equivalent to 8.6% of GDP, with a projected $700 billion by 2030 (GSMA Intelligence). Artificial intelligence multiplies that potential, but it depends on networks to support it. No network, no AI. No AI, no competitiveness. The equation is direct.

How Investment Decisions Are Made

When a finance team evaluates capital allocation for network infrastructure in Latin America, two variables determine the decision: regulatory predictability and long-term return horizon.

Radio spectrum is the most critical input in this equation. Without spectrum assigned in a timely and predictable way, there is no viable network. No network, no service. No service, no return.

But the industry faces an adverse situation: the total cost of spectrum in the region rose 40% between 2010 and 2022, while industry revenues fell 50% over the same period (GSMA Latin America). As a result, the burden of spectrum on revenues has increased significantly: what once represented just 2% of revenue now reaches 12–13% in several markets. Investors don’t avoid complex markets. They avoid unpredictable ones.

The European Experience and an Agenda for the Region

Europe has already gone through this debate. An analysis shows that reforming spectrum renewal criteria could cut sector costs by up to €30 billion by 2035 (GSMA Newsroom), with a potential impact of €75 billion in additional regional GDP.

Member states are already showing the way: Spain temporarily reduced its deployment fees in 2022–2023 to facilitate 5G rollout (Spanish Ministry of Economy); Germany created a simplified regional regime for industrial verticals (Bundesnetzagentur); Norway prioritized deployment in the 3.8–4.2 GHz band (RSPG, European Commission); and Bulgaria cut its assignment fees by 50% and annual fees by 35% (European Commission). The principle is the same: spectrum is strategic infrastructure, not a source of fiscal revenue.

Latin America needs regulatory frameworks that allocate spectrum with strategic foresight, establish predictable costs, and foster public-private collaboration to close the usage gap. Connectivity is a basic necessity infrastructure.

Every License Auction Is a Decision About the Future

The technology is already available. The shared challenge is to design, together, the public policies and ecosystems that turn that infrastructure into real opportunities for people.

That woman living in Central America has coverage, but she still doesn’t fully participate in the digital era. Closing that gap—for her and for the 174 million people in the same situation—requires a comprehensive agenda: spectrum conditions that allow networks to expand, initiatives that reduce access barriers, and digital literacy and skills programs driven jointly by the public and private sectors. Because connecting isn’t just about deploying networks—it’s about ensuring people have the tools, the knowledge, and the opportunities to make the most of them.

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